'cookieOptions = {...};' Archivos Argano: Adiós a las armas - Ernest Hemingway

martes, 3 de marzo de 2015

Adiós a las armas - Ernest Hemingway



Siguiendo con mi "encuentro" con Ernest Hemingway, hoy toca hablar de una de las últimas novelas que me he terminado. Y la verdad, me ha gustado mucho, me atrevería a decir que es la novela de Hemingway que más me ha gustado de las que llevo leídas.

Hablo de Adiós a las armas, novela publicada en el año 1929. Su título está tomado de un verso del poeta George Peele.

Narra una historia de amor entre el soldado joven e idealista llamado Frederick Henry con la enfermera Catherine Barkley en la Italia de la Primera Guerra Mundial.

La novela es en su mayor parte autobiográfica. Para muchos, es la mejor novela de Hemingway; para bastantes, el relato refleja con más crudeza lo que fue la Primera Guerra Mundial. Apenas entrado en la mayoría de edad y al poco de estallar la Gran Guerra, Ernest Hemingway se alistó como voluntario y marchó al frente de Italia, sirviendo en el ejército como conductor de ambulancias, y siendo herido en las piernas.

Durante su estancia en el hospital, mantuvo un romance con una enfermera. Al reponerse, regresó a Estados Unidos y nunca más volvió a encontrarse con aquella mujer. Esa sencilla historia, que pudo sucederles a muchos otros soldados de aquel cruento conflicto, la transformaría poco años más tarde el talento del escritor en un magnífico libro sobre el amor, la guerra y la muerte.

Hemingway tuvo serias dificultades para escribir el final de la novela y, según confesó en 1958 en una entrevista a The Paris Review, reescribió las últimas palabras de Adiós a las armas 47 veces antes de darse por satisfecho como queda claro en la edición que Scribner ha sacado en julio de 2012, que los contiene todos más borradores de otras partes de la novela.

Tengo que decir que las novelas de temática bélica nunca me han interesado. Siempre ha sido un género que me parece más vistoso en otros ámbitos, como, por ejemplo, el cine. Pero tengo que decir que haber descubierto a Hemingway como autor y contador de historias me ha hecho valorar que todos los géneros pueden ofrecer obras de gran calidad. En este caso, llevarnos a una visión realista de la Primera Gran Guerra en Europa consigue su objetivo, ha despertado mi interés en leer más cosas similares. Es una historia que trata sobre guerra y amor, y creo que consigue equilibrar las dos temáticas. Se nota que ciertos pasajes son muy autobiográficos, ya que notas la realidad, e incluso la crueldad que suele originar una guerra.


Pese a que muchos tramos de la historia están escritos para enganchar al lector, también hay que valorar que otros se vuelven repetitivos y pesados, hay tramos que la narración se hace lenta y pesada, pero aún así, compensa, porque el tramo final de la novela mejora bastante. Hay que decir que el mensaje que intenta transmitirnos es que en medio de una guerra puede surgir el amor y la esperanza, aunque, en mi opinión, creo que el final de la historia intenta hacernos reflexionar sobre cuando ocurren ciertas cosas. 

Creo que es una historia donde el objetivo no es apreciar todo el desarrollo de la historia, sino, valorar su final y su trasfondo. La imagen de que estamos más ante una historia de amor puro y real antes que una novela bélica, aunque ese sea su trasfondo real. Ya que el mensaje antibélico y de renuncia a la guerra es claro. El título es patente de ello, también. 

Y poco más que añadir, hay que mencionar también que existen adaptaciones fílmicas de esta historia. Una salió en 1932, dirigida por Frank Borzage con los actores Gary Cooper, Adolphe Menjou y la actriz Helen Hayes. La otra adaptación se realizó en 1957 esta vez dirigida por Charles Vidor y John Huston, y protagonizada por Jennifer Jones, Rock Hudson y Vittorio De Sica, el cual fue nominado al Óscar al mejor actor de reparto.

Por lo demás, las películas no las he visto aunque igual me animo a echarles un ojo, pero la novela si que la recomiendo siempre que quieras explotar a este autor y leer algo muy cercano a aquella realidad que vivió el propio Hemingway. 

Un saludo y hasta la próxima.

Driver Argano

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