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sábado, 10 de mayo de 2014

LA OTRA VIDA (Relato)

LA OTRA VIDA




—¡Eh! ¡Despierta! Es de día, ya —gritaba una voz femenina mientras Mike se levantaba del suelo.

Seguía ahí, en aquel búnker con poca luz. Por la pequeña ventana casi no se veía el exterior. Hacía dos días que la chica, el perro y él habían sido atrapados. No recordaba con exactitud qué había ocurrido, pero sí recordaba cómo fue la captura.

Un forcejeo, un golpe con la culata de un arma y ya estaba en el búnker. En dos días, Mike no había tenido tiempo de hablar con la chica, ni de saber nada. Seguramente, ella rondaba también los dieciocho años, como él.  El perro era un pastor alemán muy dócil que siempre estaba al lado de su ama, nunca se separaba de ella, siempre con ella, fiel como...como...un perro. Las horas pasaban sin mediar palabra, hasta que la chica rompió el silencio.

—¿Crees que nos van a matar? —preguntó ella con cierto aire de preocupación.

—Posiblemente, aun así, pienso que si nos hubieran querido matar, no nos hubieran traído a este búnker, sin comida, sin comodidad, ocupando un espacio que podrían usar para otras cosas —aclaró Mike.

El silencio volvió a producirse durante largas horas. Mike recordó cuándo lo metieron ahí, ella y el perro ya estaban en ese sitio, pero nunca le había preguntado cuánto tiempo llevaba ella allí, ni cómo se llamaba, ni nada.

—¿Cómo te llamas? —preguntó Mike.

—Me llamo Sasha y este es mi fiero guardián, Colore.

—No parece tan fiero, de hecho, más bien lo contrario....

—¿Ah no, eh? Mejor que no lo veas en acción. Estoy aquí porque Colore atacó a doce guardias de los cuales ninguno quedó con vida. ¡Tendrías que haberlo visto! Cuerpos desmembrados por sus dientes con gran agresividad, manos volando por el cielo...llegué a pensar que podríamos escapar él y yo, hasta que el hombre de rojo, me cogió por detrás y me dejó inconsciente. Cuando desperté, estaba aquí, pero mi fiel perro seguía conmigo.

—Bonita historia...solo fui detenido porque me colé en los archivos del hombre de rojo. Cuando descubrieron que quería joderles todas las operaciones, me acabaron encontrando y no pude hacer nada.

De repente, la puerta se abrió de par en par. Era el hombre de rojo. Los dos compañeros y el perro lo reconocieron al instante. Colore con gran agresividad, pretendió lanzarse hacia él, pero dos guardias con tranquilizantes, entraron tras el hombre de rojo, disparando al perro. Los gritos de Sasha inundaron el búnker, donde resonaron con fuerza.

—¡¡No, no le hagáis nada, por favor!! Es lo único que tengo en esta vida, regalo de mi padre, dejadle.

El hombre de rojo se dirigió a ella mientras la observaba. Le gustaba esa chica, tenía la edad suficiente para estar ya completamente desarrollada.

—No vamos a matar a tu perro, solo lo hemos dormido. Nos lo llevamos. Adiós, encanto.

Los hombres y Rojo se despidieron llevándose tras de sí, el cuerpo dormido de Colore. Sasha se pasó toda la noche golpeando la puerta de metal que daba al exterior del búnker. Golpeó y golpeó con fuerza hasta que se desgarró los nudillos. Su sangre brotó por todas sus manos mientras se encogía en el suelo y se ponía a tararear.

—Na, na, na, na, na naaa na, na.

Mike se estremeció, pensaba que su compañera de celda empezaba a perder la cabeza. Entre la sangre que parecía no afectarle, pese a que no paraba de brotar de sus manos, la canción le daba un mal rollo que le hacía sentirse incómodo en esa situación.

—Sasha...vamos, no te preocupes. No se atreverán a matarlo.

Ella no dijo nada, solo rió. Tras un par de horas, Rojo volvió a entrar con un pañuelo en la mano. El pañuelo estaba ensangrentado. Este se lo entregó a Sasha quién dejo de reír y puso cara de preocupación. Poco a poco, fue abriendo el pañuelo, mientras sus ojos se humedecían, entonces lo vio, vio lo que se estaba imaginando en todo el momento en que retiraba el pañuelo. Era la oreja de Colore, una de las orejas. Sus lágrimas cayeron por sus mejillas mientras cerraba los ojos cogiendo con fuerza la oreja de su fiel perro.

Lloró y lloró hasta que se vació por dentro. Mike observaba la situación con tristeza mientras contemplaba como Rojo sonreía con una gran satisfacción. Rojo solo quería verla llorar, quería verla sufrir y disfrutar de su sufrimiento. Era una persona malvada llena de odio y sin escrúpulos, un auténtico cabrón.

Sasha notó como Rojo sonreía. Alzó la cara enrojecida de tanto llorar y lo miró fijamente. De repente, se abalanzó contra él para hacerle daño. Rojo la cogió y la tiró al suelo sin hacer esfuerzos.

—Será mejor que te relajes, chica. No me gustaría tener que matarte tan pronto...ahora disfruta de tu dolor, adiós —dijo Rojo mientras se despedía alzando la mano y saliendo de la habitación del búnker.

Mike se quedó mirando a Sasha que estaba tirada en el suelo mientras sangraba por las rodillas. El color rojo empezaba a ser asiduo a su piel, primeros los nudillos y, ahora, las rodillas. Se encontraba malherida y mareada.

Esta se acercó a Mike para tumbarse a su lado, mientras él la sostenía con los brazos. Le pasó los brazos por detrás del cuello mientras dejaba que su cuerpo descansará en el de él. Ella notaba como el corazón de él sonaba con fuerza.

Mike estaba nervioso, tan nervioso que se sentía incómodo por la situación. Aunque él sabía que ella necesitaba apoyo, sobretodo en un momento así. Notó como esto podía significar el principio de una gran amistad entre encarcelados, o quién sabía si algo más.

Sasha se quedó dormida en su hombro. Mike permaneció toda la noche despierto, no se fiaba de que Rojo apareciera en mitad de la noche para matarlos, así que le tocó hacer guardia durante toda la noche.

Al amanecer, los dos estaban dormidos cuando Rojo estaba enfrente mirándolos fijamente. Se despertaron y lo vieron allí plantado ante ellos.

—¿Habéis dormido bien? Os veo muy juntos...

Los dos se levantaron cuando lo vieron. No sabían lo que iba a pasar ahora, no sabían por qué Rojo había entrado otra vez al búnker. Sasha lo miró con odio mientras agarraba con fuerza la oreja de Colore. Mike la miró y negó con la cabeza. No era sensato intentar nada contra él. Era más adulto y no iban a poder hacer nada, además...no sabían lo que había al otro lado de la puerta del búnker.

—No somos más que bestias en este mundo tan injusto. Vosotros que lleváis aquí tres días, ignoráis lo que ha pasado fuera de este búnker, tenéis esa ventana que os da luz, pero no os deja ver el exterior. Yo...he visto cosas horribles ahí afuera, por eso...he decidido "salvaros" —dijo Rojo mientras sacaba un revólver con dos balas— jugaremos a la ruleta rusa, pero seré yo quién dé al gatillo siempre, apuntándoos.

Mike se abalanzó contra él para impedir que les disparara. Un forcejeo comenzó entre los dos, mientras Sasha permanecía quieta. Pelearon mientras el revólver se disparaba con cada forcejeo, de repente, sonó uno de los disparos alcanzando a Sasha. Mike paró, viéndola caer al suelo al tiempo que la sangre brotaba de su estómago. Se acercó a ella, mientras le acariciaba la cara en busca de una respuesta.

—Hombres...siempre igual...lo siento, Mike...confiaba en que...tú y yo...algún día...supongo que siempre nos quedará la otra vida... —dijo Sasha mientras lloraba acariciando la mejilla de Mike. Mike lloró de impotencia al verla morir. Notó como un odio se iba acumulando en él, cada vez más fuerte. Se levantó del cuerpo sin vida de Sasha y se acercó al arma que había caído de las manos de Rojo.

Con un simple movimiento, agarró la cabeza de Rojo quién temblaba de impotencia al observar el cadáver de la chica, le apuntó con el arma poniéndosela en la cara y apretó el gatillo. La cara de Rojo se desintegró salpicando sangre en el propio rostro de Mike.

—Recuerda...quedaba una bala.

Tras varios minutos para recapacitar. Mike salió fuera escuchando los ladridos de un perro. Abrió la puerta con cuidado y vio a Colore, sin su oreja derecha pero completamente entero. Acto seguido, Mike alzó la vista observando que el mundo se había terminado. Había ocurrido un ataque nuclear que había destrozado todos los paisajes del mundo. Todo exterminado...estaba en la otra vida.

—Bueno, Colore, estamos en la otra vida...podemos buscar a tu dueña —dijo Mike mientras observaba una silueta blanca al horizonte. Ella lo estaba esperando para reencontrarse.

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